
Leonel Mora
[San Luis Hoy]

Entre las calles del Centro Histórico, la de Independencia sigue siendo una de las menos respetadas en lo que se refiere a restricciones de estacionamiento, pues numerosos automovilistas hacen caso omiso a los letreros que prohíben aparcar en ambos lados de la ya de por sí estrecha vialidad.
Es común ver automotores inmóviles justo al pie de la señalética de “No Estacionarse”, situación que se genera desde el cruce de Independencia con Julián de los Reyes hasta la plazoleta de Aranzazú, en sentido norte a sur.
Tal vez sea necesario recordar a las y los conductores que, en el numeral 195 de las multas de Policía Vial autorizadas en la Ley de Ingresos 2024 del municipio de la capital, se prevé una sanción de 35 Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalente a 3 mil 799.95 pesos a quien se estacione en donde lo prohíba una señal o un oficial de Tránsito.
En el cruce de Independencia y calle Venustiano Carranza, curiosamente, se prohíbe el estacionamiento junto a la acera del lado derecho para no obstruir el tráfico vehicular, pero se tolera la instalación de un puesto de fruta justo en la esquina para dar vuelta de la primera a la segunda vialidad citada. El puesto estorba las maniobras de los conductores y el libre tránsito de peatones por igual.
Más adelante, en el tramo que va de la calle de Francisco I. Madero a la plazoleta de Aranzazú, los conductores “se dan vuelo” aprovechando que Independencia se hace más ancha, pero enseguida se topan con un “cuello de botella” formado por quienes se estacionan del cruce con Vicente Guerrero en adelante, hasta llegar a la calle de Hermenegildo Galeana.