(EFE)
Tapachula, Chiapas.- Miles de migrantes abandonan su trayecto hacia Estados Unidos tras dos meses de la presidencia de Donald Trump y ahora trabajan en la informalidad en la frontera sur de México, desde albañiles hasta trabajadores sexuales, ante la tardanza del Gobierno mexicano para regularizarlos o darles asilo.
Los migrantes laboran como vendedores de refrescos, en puestos de comida de pupusas salvadoreñas y tamales, en comida rápida, o como pintores, camareros, herreros, albañiles, comerciantes, enfermeros, carpinteros o trabajadores sexuales, según ha constado EFE en Tapachula, la mayor ciudad del límite sur de México.
Uno de ellos es el cubano Alexander Barrera Serrano, quien tiene dos años en Tapachula y recurrió a la informalidad tras afrontar la burocracia de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), pues le han negado en dos ocasiones su trámite.
“Yo hago todo el mueble que se pueda, camas, sillas, lo que sea. Fue difícil para mí porque venimos sin recursos, aquí el amparo es el dinero, hay que tener la plata. Tengo un negocio con un señor aquí”, narró.
