[El Universal]
CIUDAD DE MÉXICO.- Con todas las miradas sobre él, Gilberto Mora pidió el balón, lo colocó en el césped del Estadio Caliente, respiró profundo y, con esa magia que lo ha acompañado desde su debut, cobró el penalti que le permitió a Xolos de Tijuana acceder a la Liguilla del futbol mexicano.
La joven estrella de la Liga MX, quien era visto desde la banca por Sebastián Abreu, decidió poner el (2-1) ante FC Juárez a lo Panenka y rendir homenaje a su entrenador, quien, ante la picardía de Mora, no dudó en aplaudir su acción.
El gol del seleccionado nacional, que encendió a la afición local, significó para el equipo fronterizo el pase para enfrentar en la Fiesta Grande a Tigres, mandando a Bravos a la búsqueda del último boleto ante Pachuca.
Ante una intensa lluvia que alejó a la afición del inmueble, ambos clubes salieron desde el silbatazo inicial con el objetivo de buscar la meta rival, teniendo ocasiones de abrir el marcador, pero fallando en cada una de ellas.
Fue Bravos el primero en hacer daño, encontrando tras un poderoso remate de cabeza de Óscar Estupiñán el gol, que apagó ánimo de Tijuana.
