Rubén Pacheco
[San Luis Hoy]
Aunque disminuyó la percepción 3.3 por ciento, entre febrero y abril del 2026 para la mayoría de la población de 18 años y más de la entidad potosina, la Policía Vial o de Tránsito es la institución de seguridad pública más corrupta.
El 66.6 por ciento de los habitantes del estado consideraron que los elementos dedicados a las labores de vialidad ejercen este tipo de práctica ilegal, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIE) 2026.
Vinculada con el tránsito, la policía preventiva municipal destacó en la segunda posición con mayor percepción de corrupción, al menos así lo declararon residentes consultados.
Sobresalió que las y los potosinas evalúan que la Guardia Civil Estatal (GCE) es más corrupta que los jueces, la Policía de Investigación (PDI), el Ministerio Público y la Fiscalía General del Estado (FGE).
En contraste, las mejores posiciones correspondieron a la Marina, la Fuerza Aérea Mexicana, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional (GN) y la Fiscalía General de la República (FGR). Es decir, para la ciudadanía las instancias estatales son quienes más abusan de las funciones y recursos públicos.
En el estudio demoscópico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), consideró a 11 instituciones de los tres órdenes de gobierno.
Al respecto, J. Guadalupe Torres Sánchez, titular de la Secretaría General del Gobierno del Estado, sostuvo que, al mejorar las condiciones salariales de las corporaciones municipales, se desincentiva la comisión de acciones corruptas.
“Son los policías de primer contacto y siempre son los más expuestos, pero bueno, aquí la autoridad debe de poner atención con la capacitación, la prevención, con buenos sueldos que gobernador ha impulsado”, subrayó.
La cultura popular mexicana acuñó algunos conceptos como la “mordida”, “dar para el refresco” o “ponerse la del Puebla” para identificar los abusos policiales, consistentes en que los oficiales solicitan dinero a cambio de no imponer sanciones económicas, llevarse los carros al corralón o remitir a los conductores a la barandilla municipal.
