Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
Explicó que lo único logrado es un acto de asignar un número de calificación a lo que ellos dijeron públicamente que era una evaluación al desempeño de los funcionarios judiciales, lo que indica que ni siquiera trabajaron en evaluar el desempeño de los funcionarios judiciales, por lo que las cifras de supuesto rendimiento y calidad mienten.
Hernández Covarrubias explica que el tribunal que debería ser evaluador incurrió de manera planeada y ventajosa en una serie de agravios que concluyeron en la simulación de una evaluación.
Además de la ausencia de evaluación, la queja que demanda la reposición del proceso expone que ni siquiera se escondieron para romper el leyes y protocolos y frente a los ojos de los propios abogados, cerrar un proceso que ni siquiera empezó, porque ni existe la evaluación ni la auditoría de desempeño que incluye el testimonio tanto de usuarios de los servicios judiciales como de abogados.
Dijo que ese proceso que presumieron que se realizó, ahora sí debe llevarse a cabo, porque la evaluación de los juzgadores, unos de los servidores públicos con una responsabilidad muy alta, no puede basarse en una simulación para esconder la incompetencia de algunos de ellos.
