Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
Culpar a las y los docentes por no denunciar la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es un error. Para Fátima Hernández Alvizo, abogada especialista en derechos humanos y género, son justamente las maestras, junto con las madres de familia, quienes con mayor frecuencia activan denuncias y buscan asesoría para aplicar los protocolos.
La abogada advirtió que existe una tendencia a responsabilizar al personal docente, pese a que enfrentan aulas sobresaturadas, con más de 50 alumnos por grupo. Señaló que desde la organización civil Láminas AC, se han acompañado a mujeres maestras que piden orientación para saber cómo proceder ante posibles casos, y subrayó que no deben verse como enemigas, sino como parte del núcleo protector de las infancias.
Recordó que los delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes son de carácter oficioso, por lo que cualquier persona puede denunciarlos, aunque no tenga relación directa con la víctima. Si acudir a la Fiscalía General resulta complicado, el reporte puede hacerse ante la Procuraduría de Niñas, Niños y Adolescentes, estatal o municipal, para que se inicie la investigación y se dé aviso al Ministerio Público. En el caso del personal docente, deben informar a su superior jerárquico.
“La violencia sexual contra niños y niñas tiene que terminar ya”, enfatizó. Sobre las razones por las que muchas familias no denuncian, Hernández Alvizo señaló que influyen el desconocimiento y la normalización de la violencia sexual, derivados de la falta de educación integral en sexualidad y del desconocimiento del propio cuerpo.
A ello se suma el temor a la revictimización, ya que muchas personas no perciben las Fiscalías como espacios seguros para presentar este tipo de denuncias.
