La entidad se mantiene por encima de economías como Guanajuato y Zacatecas
Samuel Moreno
[San Luis Hoy]
El más reciente diagnóstico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) volvió a colocar a San Luis Potosí en el mapa económico nacional al ubicarlo en la posición 18 del Índice de Competitividad Estatal, con un avance que lo mantiene como una de las economías más relevantes del Bajío, aunque todavía por debajo de los estados tradicionalmente líderes en la región.
En el comparativo regional, la entidad potosina se mantiene por encima de economías como Guanajuato y Zacatecas, particularmente en indicadores de dinamismo productivo y atracción de inversión; sin embargo, aún se encuentra rezagada frente a entidades como Querétaro y Aguascalientes, que han sostenido en los últimos años mejores posiciones en competitividad, innovación y eficiencia institucional dentro del mismo corredor del Bajío.
Uno de los factores que explican el avance potosino es el comportamiento del mercado laboral, donde el estado logró un salto de siete posiciones, colocándose en el sitio 10 nacional, impulsado por una mayor formalidad y crecimiento en la generación de empleo. Este indicador contrasta con el desempeño de otras entidades del centro-norte del país, donde el crecimiento ha sido más moderado o desigual.
El informe también subraya el peso creciente del nearshoring como motor económico, con inversiones provenientes de Alemania y Estados Unidos que han reforzado la integración de San Luis Potosí a cadenas globales de manufactura. En este rubro, el estado compite directamente con polos industriales como Nuevo León, Querétaro y Aguascalientes, que concentran parte importante de la relocalización empresarial en México.
En el apartado de gobernanza e infraestructura, San Luis Potosí se ubica en el décimo lugar nacional en estabilidad política y gestión pública, un desempeño que lo coloca en la parte alta de la tabla, aunque aún con el reto de cerrar la brecha con las entidades mejor evaluadas del país.
El propio diagnóstico del IMCO advierte que el desafío central sigue siendo traducir estos avances en crecimiento económico en mejores condiciones de bienestar para la población.
