Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
El Congreso del Estado de San Luis Potosí aprobó la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales con 25 votos a favor y sin oposición; sin embargo, los trabajadores no verán el cambio de inmediato. La reforma contempla una aplicación gradual que podría extenderse hasta después de 2030 y no asegura dos días obligatorios de descanso por semana.
Aunque el dictamen fue respaldado por todas las fuerzas políticas, el debate dejó claro que la medida llega con matices. La propuesta establece una transición de hasta cinco años, bajo el argumento de evitar afectaciones económicas y dar certidumbre a los empleadores.
Legisladores y legisladoras de Morena, PVEM, Nueva Alianza defendieron la reforma la calificaron como un avance necesario para saldar una deuda histórica con la clase trabajadora y acercar a México a estándares internacionales, donde la conciliación entre vida personal y laboral es más equilibrada. También sostuvieron que reducir las horas podría traducirse en mayor productividad.
Sin embargo, desde el PAN, PRI y MC advirtieron que el texto aprobado no cumple con la demanda original de garantizar dos días de descanso por cada cinco trabajados. Además, señalaron que la entrada en vigor hasta 2030 aplaza los beneficios reales para las familias, en un contexto donde muchas dependen del ingreso de todos sus integrantes.
