(EFE)
Nairobi, Kenia.- El Gobierno de Uganda anunció este miércoles el cierre temporal de su frontera con la vecina República Democrática del Congo (RDC) por el brote de ébola declarado en el este congoleño, que se ha propagado a territorio ugandés.
“Uganda cierra temporalmente su frontera con la RDC con efecto inmediato”, afirmó en un comunicado el Ministerio de Salud ugandés, que justificó la medida por la “continua escalada” del brote en la RDC y las dificultades asociadas a los desplazamientos transfronterizos, que incrementan el riesgo de propagación en Uganda.
“Las únicas excepciones -precisó- son para los equipos autorizados de respuesta al ébola, las operaciones humanitarias, el transporte de alimentos y mercancías y el personal de seguridad, bajo estrictos protocolos de control y vigilancia sanitaria”.
Todos los viajeros autorizados deberán someterse a un estricto control sanitario, completar formularios de localización y ser monitoreados continuamente en todos los puntos de entrada, de conformidad con los protocolos de vigilancia del Ministerio de Salud.
Las autoridades sanitarias ugandesas enfatizaron que toda persona que regrese de RDC a Uganda deberá someterse a “un autoaislamiento obligatorio de 21 días bajo la supervisión del Ministerio de Salud y los equipos de vigilancia distritales”.
Al menos 223 “muertes sospechosas” y 906 “casos sospechosos” se han registrado por la epidemia de ébola declarada el 15 de mayo en el este de la RDC, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos hasta el 24 de mayo.
En Uganda, como ya señalaron sus autoridades sanitarias este lunes, la cifra de casos confirmados -todos en la capital, Kampala-, asciende a siete y el número de muertes confirmadas se mantiene en uno (un ciudadano congoleño que se considera un contagio importado).
Los incidentes de seguridad contra centros de salud y la resistencia de la comunidad se han convertido recientemente en “importantes desafíos operativos” en Ituri, con tres ataques recientes reportados.
Estos incidentes -subrayó- reflejan “el temor y la ansiedad de la comunidad, la persistente desconfianza, la desinformación y la resistencia a las prácticas de entierro seguras, lo que genera riesgos adicionales de transmisión e interrumpe los esfuerzos de control del brote”.
