[AP]
SANTA MARTA, Colombia.- Las calles de la ciudad de Santa Marta, uno de los principales destinos turísticos de Colombia, lucían inusualmente desoladas el miércoles tras la orden presidencial de militarizarla en un intento por contrarrestar la violencia de un grupo armado ilegal.
Los habitantes de uno de los barrios populares del nororiente de la ciudad hacían fila en los pocos supermercados abiertos, que eran escoltados por policías que enseñaban armas largas.
“Esta mañana nos levantamos a mirar cómo estaban las cosas con miedo de salir, pero uno sale a abastecerse”, dijo a The Associated Press al salir de un supermercado el taxista Antonio Ochoa Díaz.
El miedo se instaló la víspera en la ciudad del Caribe luego de que al menos tres vehículos fueran incinerados, entre ellos un taxi y un autobús del servicio público, y los comerciantes recibieran amenazas, en algunos casos de hombres armados que los intimidaban a plena luz del día.
Ante la escalada violenta el presidente conservador Abelardo de la Espriella ordenó militarizar la ciudad y aseguró que las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada pretenden “incendiar” parte del Caribe como retaliación a una operación militar en la que murió José Pérez Villanueva, alias “Cholo”, señalado como el segundo cabecilla de ese grupo armado.
“Juro por Colombia y juro por mi vida que los voy a acabar. No va a quedar piedra sobre piedra en donde no pueda encontrarlos… y si no se someten, los voy a mandar al infierno en una bolsa”, advirtió De la Espriella la noche del martes desde Santa Marta vestido con un chaleco antibalas mientras recorría algunas zonas en un vehículo blindado.
