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Cabo Cañaveral, Flo.- Cuatro astronautas aprendieron el miércoles un vuelo de alto riesgo alrededor de la Luna, la primera misión de este tipo para la humanidad en más de medio siglo y el emocionante inicio de un impulso de la NASA para volver a la superficie lunar dentro de dos años.
Con tres estadounidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era. Es el mayor paso de la NASA hasta el momento rumbo a su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.
“En esta misión histórica, se llevan con ustedes el corazón de este equipo de Artemis, el audaz espíritu del pueblo estadounidense y de nuestros socios en todo el mundo, y las esperanzas y sueños de una nueva generación”, dijo el director de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, a la tripulación poco antes del despegue. “Buena suerte, buen viaje Artemis II. ¡Vamos!”.
El Artemis II despegó desde la misma plataforma de Florida que envió a los exploradores del Apolo a la Luna hace tanto tiempo. Los pocos que siguen con vida aplaudieron la gran aventura de esta nueva generación conforme el cohete Space Launch System (SLS) retumbaba en el cielo, mientras una Luna casi llena los llamaba a unos 400.000 kilómetros (248.000 millas) de distancia.
Cinco minutos después de iniciado el vuelo, el comandante de Artemis II, Reid Wiseman, finalmente pudo ver el objetivo del equipo: “Tenemos una hermosa Luna, vamos directo hacia ella”, declaró desde la cápsula. Acompañado en la cápsula Orion por el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Fue la tripulación lunar más diversa de la historia, al incluir a la primera mujer, a una persona de color ya un ciudadano extranjero.
Horas de tensión
Horas antes del lanzamiento hubo una enorme tensión mientras el combustible de hidrógeno comenzaba a fluir hacia el cohete. Durante una prueba de cuenta regresiva a principios de este año se registraron peligrosas fugas de hidrógeno que obligaron a aplazar la misión.
La NASA también tuvo que sobreponerse a una serie de fallas técnicas de último minuto —sensores de batería defectuosos y la incapacidad para introducir comandos en el sistema de terminación de vuelo del cohete. En ambos casos se pudo resolver los problemas rápidamente, permitiendo que el lanzamiento siga adelante.
¿Qué sigue?
Los astronautas se mantendrán cerca de casa durante las primeras 25 horas de su vuelo de prueba de 10 días, revisando la cápsula mientras orbita alrededor de la Tierra antes de encender el motor principal que los impulsará hacia la Luna.
Cuatro días después, durante el sobrevuelo lunar, la Luna se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia de un brazo. Los astronautas tomarán turnos para asomarse por las ventanas de Orion con cámaras.
Todos los aviones lunares de la NASA —un incremento gradual de lanzamientos durante los próximos años que conducirán a la construcción de una base lunar sostenible para astronautas con la asistencia de vehículos robóticos y drones— dependen de que la misión del Artemis II salga bien.
Han pasado más de tres años desde el Artemis I, la única otra vez que se han lanzado el cohete SLS de la NASA y la cápsula Orion. Sin nadie a bordo, la cápsula del Artemis I carecía de equipo de soporte vital y otros elementos esenciales para la tripulación, como un dispensador de agua y un inodoro.
Esta vez la NASA está comprometida a largo plazo.
A diferencia del Apolo, cuyas misiones giraban en torno a plantar banderas y dejar huellas en una carrera vertiginosa contra la Unión Soviética, la misión Artemis busca crear una base lunar sostenible lo suficientemente elaborada como para satisfacer incluso al más acérrimo fan de la ciencia ficción.
Al igual que el Apolo 13 —el único intento fallido por llevar a astronautas a la superficie lunar— el Artemis II utilizará una trayectoria de retorno libre de sobrevuelo lunar, para volver a casa aprovechando el empuje de la gravedad y con un uso mínimo de combustible.
