(EFE)
Jerusalén.- La Policía israelí tuvo que rescatar este domingo a dos mujeres soldado atacadas por ultraortodoxos durante una manifestación en la ciudad de Bnei Brak cercana a Tel Aviv, donde al menos 22 personas han sido detenidas, se volcó un coche patrulla y las autoridades tuvieron que movilizar un helicóptero.
El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó el incidente como “un asunto grave e inaceptable” y añadió que los responsables eran “una minoría extremista que no representa a toda la comunidad jaredí” ultraortodoxa.
Decenas de miles de judíos ultraortodoxos en Israel se oponen desde hace meses a los planes del Gobierno de su país de obligarles a cumplir con el servicio militar, un debate que ha reavivado tensiones sociales y políticas.
A colación de los incidentes, el Jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, condenó “enérgicamente” el ataque contra las dos mujeres soldado.
“Cualquier daño a soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel causado por civiles israelíes constituye una grave violación de la ley, y los atacantes deben ser sancionados con firmeza”, expresó en un comunicado, agregando que espera que los agresores “enfrenten todo el peso de la ley”.
La policía israelí ha utilizado granadas aturdidoras y porras para tratar de sofocar este disturbio en el que los manifestantes también incendiaron una moto policial y les lanzaron cubos de basura.
El ministro de Defensa, Israel Katz, escribió: “Quienes se oponen a las fuerzas de seguridad, a los soldados de las FDI y a los agentes de la Policía de Israel, están sobrepasando una línea roja. La violencia contra quienes sirven en uniforme es un acto criminal en todos los sentidos, y no una protesta”.
Los hombres de la comunidad jaredí, que tradicionalmente han estado exentos del reclutamiento debido a su dedicación al estudio de la Torá y el Talmud, denuncian que el alistamiento amenaza su identidad religiosa.
