(El Universal)
Ciudad de México.- “Muchas gracias por todo lo que hacen por nuestra Ciudad. Son unos héroes”, dice Lupita Ramírez a unos vulcanos durante el desfile conmemorativo por el 170 aniversario del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México.
Afirma estar muy agradecida con ellos en la primera vez que se conmemora el primer día de las Bomberas y Bomberos en la Ciudad de México, pues narra que hace 10 años apagaron un incendio en su casa ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc. “Nunca se me va a olvidar la cara de esos héroes. Digo que fueron mis ángeles”, platica con la voz entre cortada.
De igual manera, miles de personas les gritaban “¡Gracias!”, mientras alzaban la mano para saludar a estos 600 bomberos que operan bajo el fuego, agua, tierra, estructuras colapsadas y también buscan a personas desaparecidas.
El agradecimiento se repetía una y otra vez. Ya sea desde las vallas metálicas, desde un restaurante o desde el balcón de un edificio. A cambio, los vulcanos les regresaban una sonrisa, pitidos de un claxon o el ruido de una sirena.
Bajo el intenso sol que azotó el Centro Histórico la mañana de este domingo, células de bomberas y bomberos marcharon en punto de las 10:45 horas desde el Zócalo capitalino hasta el Monumento a la Revolución.
“¡Dicen que estamos locos, pero locos!” “¡Dicen mis padres que estamos locos, pero ser bombero será tu bendición!”, cantaba un contingente con una pala al frente y un casco en la espalda.
Ante la mirada de personas de todas las edades y extranjeros, desfilaron células de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, la sección femenil, búsqueda y rescate. También hubo elementos de la Secretaría de Marina y de la Guardia Nacional.
“¡Mira, papá!, así quiero ser de grande”, dijo Hugo, un pequeño que portaba un casco que apenas le permitía ver el desfile, pero quien aseguró que son como superhéroes.
“Spiderman, Superman, los bomberos”, enlistó el niño cuando su papá le preguntó cuáles eran sus superhéroes favoritos.
“¡Mójame!”, pedía otro niño ante la sonrisa de un vulcano que cargaba con ambas manos una manguera que sirve para apagar los incendios más grandes. Así concluyó el desfile de estos hombres y mujeres.
