(AP/EFE)
La Guaira, Ven.- Tras cuatro días de emergencia por los terremotos ocurridos en Venezuela, en La Guaira, el estado más afectado y vecino de Caracas, los rescatistas de Estados Unidos, Perú, El Salvador, Alemania y Suiza continúan, según constató EFE, sacando cadáveres, pero también a personas con vida.
En Corales, Javier Erken, parte del grupo de 40 bomberos peruanos que llegó el pasado viernes a Venezuela, dijo que en las últimas horas rescataron a una mujer de 60 años que había quedado atrapada en un edificio de seis pisos.
El equipo de Perú trajo a una perra que ladra o se sienta para identificar personas fallecidas o con vida en este estado costero, donde Erken subraya que la temperatura incomoda las labores de búsqueda de sobrevivientes y recuperación de cuerpos.
“Lo que está diferenciando acá (en La Guaira), y nos está pegando muchísimo, es la temperatura. La temperatura complica las operaciones, primero por la deshidratación del personal; lo segundo es la descomposición rápida de los cadáveres”, subrayó Erken.
El olor a muerte es tan intenso en algunas partes que incluso se percibe con mascarillas, en un contexto de edificios colapsados, quemados, inhabitables y desalojados por la destrucción.
El rescatista peruano se mostró positivo sobre la posibilidad de rescatar personas aún con vida, a pesar de que han transcurrido casi 100 horas del terremoto: “Una cosa es lo que diga la teoría y otra es lo que dice la experiencia”.
Más de 2.200 rescatistas de todo el mundo habían llegado para el sábado, informó la ONU, y seguían llegando más.
La presidenta encargada Rodríguez declaró en la televisión estatal el sábado que más de 14.000 integrantes de las fuerzas armadas y la policía patrullan el estado de La Guaira, donde ahora el acceso está bloqueado y se requieren permisos especiales para entrar. Muchos en las zonas de desastre señalaron que han visto poca acción de su gobierno.
Para muchos, las imágenes de equipos internacionales de ayuda llegando y trepando entre los escombros junto a ellos ofrecieron un rayo de esperanza.
Yonahí Regalado ha estado gritando los nombres de sus familiares desde la 1:00 de la madrugada del día siguiente.
