[EFE]
Moscú, Rusia.- Los rusos recordaron al líder opositor, Alexéi Navalni, indignados por las recientes denuncias europeas de que murió hace dos años envenenado con una toxina letal en una prisión ártica, acusaciones que apuntan al Kremlin.
“Recordamos”, decía una de las notas que los partidarios del opositor colocaron sobre su tumba, recubierta desde primera hora de la mañana de una montaña de flores rojas, blancas y rosas, en un cementerio del sur de la capital rusa.
Tras las últimas revelaciones, varios líderes mundiales han pedido justicia para Navalni, el enemigo número uno del líder ruso, Vladímir Putin, al que los correligionarios responsabilizan de su asesinato.
Como si fuera la peregrinación religiosa para ver una reliquia, cientos de moscovitas acuden al cementerio de Borísovo pese a la incesante nevada y el intenso frío (14 grados bajo cero).
Entre los primeros en llegar figuraba la madre del opositor, Liudmila -que se enfrentó hace dos años a las autoridades para que le entregaran el cadáver de su hijo- y también Alla, la madre de la viuda de Navalni, Yulia.
Mientras, el Kremlin rechazó este lunes las acusaciones de los Gobiernos de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos que aseguran que Navalni fue envenenado hace dos años en prisión con una toxina letal (epibatidina), presente en ranas venenosas de América del Sur.
“Nosotros, naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos parciales e infundadas. Y, por supuesto, las rechazamos firmemente”, dijo por su parte Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria sobre las acusaciones.
