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Bangkok, Tailandia.- Los equipos de búsqueda en Myanmar recuperaron más cadáveres de los escombros de los edificios el viernes, una semana después que un fuerte sismo matara a más de 3.300 personas, al tiempo que la atención se centra en las urgentes necesidades humanitarias en un país de antemano devastado por una guerra civil en curso.
El jefe humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, quien también es el coordinador de ayuda de emergencia, llegó el viernes a Myanmar en un intento por impulsar medidas tras el sismo del 28 de marzo. Antes de su visita, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado a la comunidad internacional para que aumente de inmediato la financiación para las víctimas del terremoto “para igualar la magnitud de esta crisis”, y pidió acceso sin restricciones para llegar a los necesitados.
El ejército de Myanmar y varios grupos clave de resistencia armada han declarado ceses al fuego tras el sismo a fin de facilitar el flujo de ayuda humanitaria.
El sismo empeoró una crisis humanitaria ya grave: había más de 3 millones de personas desplazadas de sus hogares y casi 20 millones necesitadas antes que ocurriera, de acuerdo con ONU.
El general senior Min Aung Hlaing, jefe del gobierno militar, dijo que el número de muertos por el terremoto ha llegado a 3.301, con 4.792 heridos y alrededor de 221 desaparecidos, según un informe en la televisora estatal MRTV. Se encuentra en Bangkok asistiendo a una reunión cumbre de líderes de la región de la Bahía de Bengala.
