[EFE]
Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV aseguró este sábado, durante su visita a la isla italiana de Lampedusa, que los miles de muertos registrados en el mar Mediterráneo son víctimas tanto de “decisiones tomadas” como de “decisiones omitidas”, y denunció la indiferencia ante el drama migratorio.
Durante la homilía de la misa celebrada en la isla italiana, el pontífice trazó un paralelismo entre la parábola evangélica del buen samaritano y la actual crisis humanitaria en el Mediterráneo, al denunciar que la indiferencia, los intereses económicos y la ausencia de políticas eficaces perpetúan el sufrimiento de quienes intentan alcanzar Europa.
“El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio”, afirmó.
Añadió que también contribuyen “el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas”, todo lo cual reproduce, hoy, el apresurado “pasar de largo” del relato evangélico.
“He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar”, dijo.
“El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban. Sin embargo, sentimos su presencia, que nos interpela tanto como la de aquellos que han desembarcado, necesitados de atención y ayuda”, añadió.
