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Ciudad del Cabo, Sudáfrica.- Se les caza por sus escalas únicas, y la alta demanda los convierte en el mamífero más traficado del mundo.
Los conservacionistas llaman de nuevo la atención sobre la difícil situación de los pangolines, los tímidos osos hormigueros escamados que se encuentran en algunas partes de África y Asia, con motivo del Día Mundial del Pangolín.
Los pangolines, o los productos derivados de ellos, superan a cualquier otro mamífero en lo que respeta al contrabando de fauna silvestre, con más de medio millón de ejemplares incautados en operaciones contra el tráfico ilegal entre 2016 y 2024, según un informe del año pasado de CITES, la autoridad mundial en materia de comercio de especies vegetales y animales en peligro de extinción.
El Fondo Mundial para la Naturaleza estima que más de un millón de pangolines salvajes fueron capturados durante la última década, incluidos los que nunca fueron interceptados.
La carne de pangolín es un manjar en algunos lugares, pero lo que impulsa su comercio ilegal son sus escalas, que están hechas de queratina, la proteína que también se encuentra en el cabello y las uñas de los humanos. Las escalas tienen una gran demanda en China y otras partes de Asia debido a la creencia no comprobada de que, cuando se usan en la medicina tradicional, curan una serie de dolencias.
Hay ocho especies de pangolín, cuatro en África y otras tantas en Asia. Todas enfrentan un riesgo alto, muy alto o extremadamente alto de extinción.
