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DUBÁI, EAU.- Estados Unidos e Irán intensificaron el viernes su ofensiva en Oriente Medio, intercambiando ataques dirigidos a infraestructura y militares blancos mientras se recrudece su batalla por el estrecho de Ormuz.
Washington amplió su campaña de bombardeos sobre Irán al impactar más puentes e instalaciones energéticas y derribar una torre en un puerto clave iraní, en cumplimiento de las amenazas del presidente Donald Trump de presionar a Teherán a que relaje su control sobre el estrecho, una vía vital para el suministro energético mundial.
En respuesta, el gobierno iraní lanzó misiles a naciones aliadas de la Casa Blanca en Oriente Medio, entre ellas Qatar —un mediador en la guerra— y Kuwait, donde una planta de desalinización de agua resultó dañada.
La región ha soportado días de ataques recíprocos en un conflicto cada vez más centrado en el control del estrecho, y el que un alto el fuego provisional se haya venido abajo hace que no se vislumbre el final de la guerra, la cual comenzó hace cuatro meses. El Comando Central de Estados Unidos informó el viernes por la noche que había lanzado ataques por la séptima noche consecutiva con el objetivo de degradar al ejército de Irán.
Las autoridades iraníes dicen que la reciente ofensiva estadounidense ha dejado decenas de muertos y cientos de heridos, incluidas nuevas víctimas reportadas el viernes, en que las fuerzas armadas estadounidenses también reconocieron que más militares resultaron lesionados.
En un comunicado emitido el sábado temprano, el ejército iraní indicó que dos buques petroleros explotaron y se incendiaron mientras intentaban transitar por una ruta minada en el estrecho de Ormuz.
