(EFE)
Naciones Unidas.- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, repitió este jueves ante la Asamblea General de la ONU una fórmula recurrente: advirtió del peligro global que supone Irán y negó que su país esté cometiendo un genocidio en Gaza, al tiempo que atacó a Europa y reiteró que Cisjordania pertenece a Israel.
Minutos antes de que tomara la palabra, casi todos los representantes de decenas de países -entre ellos Sudán, Túnez, Líbano o Suiza- abandonaron la sala en medio de sonoros abucheos, contrarrestados por gritos de ‘Am Israel Jai’ (‘El pueblo de Israel vive’); un eslogan identitario que ha resurgido desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
“Si hay más cobardes morales que se quieran abandonar la sala, por favor que lo hagan ahora”, dijo desafiante Netanyahu antes de comenzar su discurso.
“La destrucción de las instalaciones nucleares de Irán fue difícil (…) Pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tomado como primer ministro, porque de no hacerlo todos estaríamos muertos”, afirmó el líder israelí.
Además, el mandatario se enorgulleció de que, desde la guerra de los Seis Días en 1967 y la ocupación posterior que persiste, Israel se haya expandido a lo largo de los Altos del Golán (sirios), Gaza y Cisjordania.
“Señor Al Sharaa, debería saber que los judíos están en los Altos del Golán desde los tiempos de Moisés. Lo puede leer en la Biblia”, dijo Netanyahu aludiendo al presidente sirio, Ahmed al Sharaa.
Y tras ello, criticó que potencias como Francia o Reino Unido acusen a Israel de perpetuar prácticas coloniales en los territorios palestinos. “¿Y quiénes nos acusan? Pues, entre ellos hay personas de Gran Bretaña y de Francia. ¡Por el amor de Dios! Ellos mismos validaron el término; sus colonias abarcaron todo el globo”.
Sobre los tres años de ofensiva bélica contra la Franja de Gaza, dijo que “acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo”. “¿Es esto un genocidio? Por supuesto que no. Es lo opuesto a un genocidio”, añadió, enumerando a su vez el haber permitido la entrada de vacunas o de alimento para la población ocupada de Gaza (en la que hay un millón de adolescentes y niños).
