[El Universal]
Los Reyes la Paz, Méx.- “Los hijos duelen, pero el amor por ellos te mueve”, expresa Marisol Martínez Hernández, integrante del Agrupamiento Atenea de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC).
Marisol tiene 43 años. Es madre de Idrhil, de 20, y Airyn, de 13. “Me casé a mis 22 años, me fui a la luna de miel y ahí fue donde quedé embarazada. Yo no estaba muy segura, mi hija empezó a moverse enseguida. No sé si eso es normal, pero yo lo sentí. Desde ese momento yo me comprometí con mi bebé”, relata.
“Yo le dije: ‘bebé, vienes tú para acá, yo me comprometo contigo, te voy a cuidar y eso va a ser de por vida’. Cuando supe que era niña, mi hija tuvo nombre desde mi panza, desde esa fecha hasta acá tiene el mismo nombre, se llama Idrhil”.
Con el embarazo, Marisol dejó de trabajar y también pausó sus estudios. “Llega una separación con mi esposo y es como decido empezar a moverme para tener solvencia económica para mi hija. Mi hija tenía año y medio. Fue una etapa muy difícil, porque nunca jamás me había separado de ella”, recuerda.
La decisión de ingresar a la academia de policía marcó un cambio en su vida; sería doloroso porque no iba a poder ver a su hija todos los días.
“Entras toda la semana, vuelves a salir sábado y domingo. Se me hizo muy difícil, porque nunca me había separado de ella. Sí fue de lo más feo que yo he podido vivir”, comenta.
Al hablar de sus hijas, Marisol señala: “Mis hijas me enseñaron a madurar, a poner los pies en la tierra. Yo veo ahora lo que son y me hace sentir que estoy haciendo las cosas bien”.
