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CIUDAD DE MÉXICO.- México se ha blindado para prevenir acciones del crimen organizado y garantizar la seguridad en las proporciones masivas durante la Copa del Mundo. Pero a sólo dos días de su inauguración en Ciudad de México, lo que mantiene en vilo al gobierno son las protestas que amenazan con enturbiar la apertura del Mundial más grande jamás organizada con disturbios y problemas de movilidad.
Está previsto que más de 100.000 soldados, marinos, guardias nacionales y policías sean desplegados en la capital, Guadalajara, Monterrey y los principales destinos turísticos; pero el martes su presencia era todavía discreta, incluso en los aeropuertos.
Lo que sí era evidente era la sucesión de vallas metálicas que protegen comercios y edificios en el centro de Ciudad de México y el desafío que supone caminar por sus calles bloqueadas por tiendas de campaña de manifestantes. O los numerosos policías antidisturbios que cerraban el paso de las protestas de maestros que el martes intentaban llegar al Estadio Azteca y mantenían cercado el Zócalo capitalino, la plaza donde está el palacio presidencial y que desde el jueves alojará el festival futbolero más grande del país.
