No sé nada, sólo se vieron varias camionetas, dicen vecinos
[El Universal]
Salamanca, Gto.- Doce veladoras permanecen encendidas entre manchas de sangre, envases de cerveza y sillas de plástico esparcidas en el campo de futbol de la comunidad Loma de Flores, donde el domingo un comando, presuntamente relacionado con el Cártel Santa Rosa de Lima, acribilló a 23 personas, 11 de las cuales perdieron la vida, y 12 están heridas.
Entre los fallecidos hay cinco guardias de seguridad privada, contratados para garantizar la tranquilidad de las familias y jugadores asistentes al partido. Según fuentes federales, estarían ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A unos metros de las porterías, una joven madre llora por la muerte de su hijo, quien “apenas comenzaba a vivir la vida”.
Sus palabras se pierden entre el llanto frente a tres veladoras colocadas a un lado de la raya de cal lateral, que delimita el campo de juego de la zona de porras, donde quedaron los cuerpos.
Ella, al igual que otros familiares de personas fallecidas, se duele por la tragedia.
Bandejas de comida a medio consumir, bolsas de frituras completas, refrescos a la mitad, cartones de caguamas sin abrir y envases quebrados dan muestra de la violencia que sufrieron los asistentes al partido dominical.
Sobre la barra de un cuarto en obra negra, utilizado como tienda y repleto de cartones de cerveza y una hielera, quedó expuesta una bandera de México ensangrentada, que tras la balacera se utilizó para cubrir un cuerpo.
En la escena del multihomicidio, rodeados por una cinta amarilla de seguridad usada por la fiscalía, quedaron cuatro vehículos y una motocicleta con daños causados por los disparos de arma de fuego.
Los vecinos comentan en voz baja la tragedia, y se guardan para sí los comentarios. “No sé nada”, coinciden.
“Solo se vieron varias camionetas extrañas que llegaron la tarde del domingo, en las que presuntamente huyeron los asesinos”, narran asustados.
