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Padang, Indonesia.- Las muertes por las catastróficas inundaciones y deslaves registrados la semana pasada en partes de Asia superaron las 1,500 el jueves, mientras los equipos de rescate se apresuraron a llegar a los sobrevivientes aislados por el desastre, con cientos de personas aún desaparecidas en toda la región.
La tragedia se vio agravada por las advertencias de que las décadas de deforestación provocadas por el desarrollo descontrolado, la minería y las plantaciones de aceite de palma podrían haber empeorado la devastación. Además, crecieron los llamados a la intervención gubernamental.
“Necesitamos que el gobierno investigue y solucione la gestión forestal”, dijo Rangga Adiputra, un maestro de 31 años cuya casa en Sumatra Occidental quedó arrasada. Las colinas próximas a su aldea, ubicadas a las afueras de la ciudad de Padang, se vieron afectadas por la tala ilegal.
“No queremos que este costoso desastre vuelva a ocurrir”, agregó.
Las autoridades confirmaron la muerte de 837 personas en Indonesia, 479 en Sri Lanka y 185 en Tailandia, además de otras tres en Malasia.
Muchas localidades en Indonesia y Sri Lanka seguían enterradas bajo el barro y los escombros, con 861 desaparecidos en ambos países.
Miles de personas se enfrentaban a una grave escasez de alimentos y agua potable en zonas aisladas. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra se llevaron por delante carreteras y puentes y causaron un corte en las telecomunicaciones, lo que dejó a muchas comunidades aisladas.
La televisión indonesia mostró imágenes de enormes cantidades de madera talada arrastrada río abajo en las provincias de Sumatra del Norte, Sumatra Occidental y Aceh.
El principal grupo ambientalista del país, WALHI, dijo que las décadas de deforestación —impulsadas por la minería, las plantaciones de aceite de palma y la tala ilegal— eliminaron las defensas naturales que en su día absorbían el agua de lluvia y estabilizaban el suelo.
