(El Universal)
Ciudad de México.- Nueve paradas tuvo el cortejo fúnebre de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar, quien fue hallada muerta en el estacionamiento de un edificio de avenida Revolución, colonia Nonoalco, en la alcaldía Benito Juárez.
En el camino al cementerio, amigos, vecinos y familiares se detenían por el peso de la caja y porque “ella no se quería ir sin tener justicia por su muerte”.
Eran cerca de 100 personas que partieron de la Iglesia de Santa María Magdalena de Atlazolpa y caminaron detrás de féretro hacia el panteón de Asunción de María, en la colonia Aculco, en Iztapalapa.
Mientras familiares y amigos llevaban el ataúd blanco en hombros, no se dejaba de escuchar el reclamo de justicia.
Los dolientes exigían a la fiscalía que “castigue a los corruptos que intentaron cobrarles por buscar a la joven y que investiguen quién es el culpable de la muerte de Edith”.
Ellos dicen que “no puede haber un detenido sin las suficientes evidencias que sus peritos perdieron”.
En el camino al panteón, exclamaban: “Nos detenemos por el peso de la caja, porque entre más pesa, menos es el deseo de irse. Es ella la que quiere justicia, la que se niega a irse sin tener la paz de saber que el feminicida está en prisión”.
