(EFE)
Tijuana, BC.- En medio del endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y el aumento de las deportaciones, miles de jornaleros mexicanos continúan cruzando la frontera de manera legal para integrarse a la temporada de pizca, como se conoce la recolección agrícola, empujados por la necesidad de empleo y bajo un clima de incertidumbre.
Cientos de hombres se concentran diariamente en las inmediaciones de la garita de San Ysidro, en Tijuana, con maletas en mano y documentos listos para cruzar hacia Estados Unidos, donde trabajarán en la temporada agrícola de la primavera, especialmente en la recogida de fresa, melocotón, lechuga o espárragos.
Provenientes de Puebla, Guanajuato y Oaxaca, los trabajadores llegan por cuenta propia o en pequeños grupos para integrarse a programas laborales temporales que les permiten ingresar de manera legal en EU.
Aunque evitaron comentar abiertamente la situación por la inquietud sobre posibles consecuencias, indicaron que sus destinos principales son campos agrícolas en los estados California, Washington y Florida, donde permanecerán por periodos aproximados de tres meses.
De acuerdo con el antropólogo Víctor Clark Alfaro, profesor en la San Diego State University, este flujo forma parte de un programa laboral que Estados Unidos implementó desde hace años para atender la falta de mano de obra en el campo.
“Permite a jornaleros mexicanos trabajar de manera legal por periodos de aproximadamente tres meses, y al término regresar a su país sin problemas legales”, explicó.
El especialista detalló que este esquema, que responde a la necesidad estructural de trabajadores agrícolas, ha crecido de manera sostenida hasta alcanzar actualmente más de 200.000 jornaleros mexicanos participando, cifra que refleja el aumento en la demanda de mano de obra en el campo estadounidense.
