(AP)
Jerusalén.- El grupo rebelde Hamás analiza una nueva propuesta para desarmar a sus combatientes en Gaza, una concesión importante que despejaría el camino para el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconstruir el territorio devastado por la guerra.
La respuesta de Hamás, que se espera en los próximos días o semanas, tiene grandes implicaciones para los 2 millones de habitantes de la Franja, que han vivido en un sombrío limbo desde que entró en vigor un alto el fuego hace casi seis meses.
La carta fundacional de Hamás llama a la resistencia armada contra Israel, y el grupo se ha mostrado reacio a renunciar a un arsenal —que incluye cohetes, misiles antitanque y explosivos— que forma parte fundamental de su identidad.
Por esa razón, es difícil asegurar que el grupo cumpla. Hamás ha indicado que no está satisfecho con una propuesta respaldada por Washington que actualmente se debate. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha complicado aún más los esfuerzos sobre Gaza, al amenazar con más demoras mientras atrae la atención de la región.
Mientras tanto, los componentes clave del plan de Trump siguen en pausa.
El alto el fuego del 10 de octubre buscaba establecer una pausa tras más de dos años de guerra e iniciar un proceso más amplio para poner fin al gobierno de dos décadas de Hamás y reconstruir Gaza.
El alto el fuego ha detenido los combates más intensos y ha incrementado el flujo de la muy necesaria ayuda humanitaria hacia Gaza, lo que ha traído algo de alivio.
