(El Universal)
Cuautitlán, Méx.- Buscando zapatos, cobijas y especialmente cloro y detergente para acabar de limpiar sus casas acudieron familias afectadas por la inundación a la escuela “Frida Kahlo”, donde colonos de Cuautitlán que ayudan a sus vecinos de Rancho San Blas llevando enseres y alimentos para los damnificados.
Cada familia “perdimos entre 30 a 50 mil pesos en muebles”, además de vehículos que quedaron ahogados en el agua en privadas como Rancho Peñuelas y Rancho Alegre.
La mayoría llegamos aquí hace 25 años y nunca habíamos sufrido una inundación y menos una como esta, señalaron habitantes de Rancho San Blas, quienes afirmaron que un cauce quedó tapado con la construcción de grandes bodegas llamadas “centros logísticos”, que se ubican junto a esta colonia.
Cuando el agua se acumuló derribó la barda que divide Rancho San Blas del Centro Logístico y el agua penetró en más de 500 casas, indicó Ulises Sánchez quien encabeza a un grupo de voluntarios que llevaron víveres, ropa, cobijas, trastes, vasos y platos desechables para los vecinos afectados que fueron repartidos en la escuela Frida Kalho.
Autoridades locales “están haciendo un censo para entregar apoyos para recuperar los aparatos electrodomésticos que perdimos” como refrigeradores, lavadoras y estufas, pero no para salas y comedores ni libreros, lamentó Sergio mientras el camión de la basura se llevaba sus muebles.
Desolación en Chalco
Después de la tormenta no ha llegado la calma. La normalidad para los vecinos de las unidades habitacionales Pueblo Nuevo, Villas de San Martín y Los Héroes aún no parece cercana. Aunque ya no hay agua en sus hogares y continúa la limpieza en esos inmuebles y calles se sienten tristes y algunos desolados porque en un santiamén perdieron todo su patrimonio.
Mireya Cruz, quien vive en el fraccionamiento Villas de San Martín, apenas había comprado refrigerador, estufa y lavadora hace siete meses y fueron a parar al basurero hace 48 horas.
La mayoría de las familias han permanecido en sus viviendas después de que se inundaron la tarde del jueves porque las aguas broncas de la parte alta de la montaña y boscosa de Chalco bajaron con mucha fuerza y se salieron del cauce de las barrancas y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso.
