[EFE]
Nueva York.- Ismael ‘El Mayo’ Zambada, el histórico líder del Cartel de Sinaloa que durante más de cuatro décadas dirigió desde la clandestinidad una de las mayores redes criminales del mundo, terminó este lunes condenado a cadena perpetua por un tribunal federal de Nueva York.
Zambada (El Álamo, Sinaloa, 76 años) nació y creció en el estado mexicano que, junto a Durango y Chihuahua, integra el conocido como Triángulo Dorado, una región montañosa que durante décadas fue uno de los principales centros de producción de drogas de México.
A diferencia de otros grandes capos que buscaron exhibir su poder, El Mayo construyó su influencia desde la sombra. Siempre se presentó como “un campesino más” y mantuvo durante décadas un perfil bajo que permitió a las autoridades mexicanas y estadounidenses perseguirlo sin éxito hasta 2024.
“El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo”, dijo en una entrevista con la revista Proceso en 2010, una de las dos únicas que concedió durante su vida pública.
Hijo de agricultores y marcado por la muerte de su padre cuando tenía 12 años, Zambada trabajó desde joven en el campo y como lava autos antes de incorporarse al narcotráfico en 1969.
Su ascenso coincidió con la transformación del crimen organizado mexicano tras la caída del Cartel de Guadalajara a finales de los años ochenta. Zambada fue ganando poder hasta convertirse, junto a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Héctor ‘El Güero’ Palma y otros socios, en uno de los fundadores del Cartel de Sinaloa. Mientras El Chapo acumulaba notoriedad, Zambada optó por permanecer oculto en las sierras del noroeste mexicano, rodeado de un reducido círculo de confianza.
“De (Pancho) Villa dijeron igual, que era terrorista… Ahora Estados Unidos nos va a decir terroristas a nosotros”, afirmó en 2021 al periodista mexicano Diego Enrique Osorno, en la última entrevista conocida antes de su captura.
Tras la detención y extradición de El Chapo entre 2016 y 2017, Zambada quedó como la principal figura histórica del Cartel de Sinaloa, aunque la organización sufrió numerosos golpes de las autoridades estadounidenses, incluido el proceso contra su hijo Vicente Zambada Niebla, alias El Vicentillo, quien colaboró con la Justicia estadounidense en el juicio contra Guzmán Loera.
