[El Universal]
Huixquilucan, Méx.- El olor a combustible se percibe desde la llegada al primer ojo de agua del manantial, ubicado unos metros abajo del kilómetro 28+100 de la autopista Naucalpan-Toluca, en el paraje La Canaleja. El sitio donde una pipa que transportaba hidrocarburo chocó con un tráiler y provocó un derrame de gasolina, la mañana del jueves 16 de abril.
Habitantes de la Magdalena Chichicaspa bloquearon la vialidad porque se quedaron sin agua a raíz del derrame de combustible, pues este siguió el camino de las cunetas de la autopista y descendió por un lavadero pluvial que forma parte del sistema de desagüe y llegó hasta el arroyo del manantial que suministra de agua a los 30 mil habitantes de la comunidad.
“La autopista fue construida en 2010, el proyecto comenzó desde 2008. En ese tiempo nos opusimos a ese lavadero y les dijimos a las autoridades y a la empresa concesionaria que iban a afectar los manantiales. No nos hicieron caso”, recordó Federico Mendoza, vecino de Magdalena Chichicaspa.
En un recorrido, en compañía de Federico, Raúl Ordoñez y Alberto Lucas Ortiz, oriundos de la comunidad, se observaron residuos de combustible en las canaletas, pese a las labores de limpieza realizadas tras el accidente.
A cinco días del incidente, personal contratado por la concesionaria acudió al lugar, con el uso de maquinaria realizaron trabajos para sellar el canal de desagüe y taparon con cemento otras cinco salidas de agua aledañas, para evitar nuevos escurrimientos en el área.
Al descender por la zona boscosa, en un tubo de desagüe que desemboca hacia el área natural se observó combustible retenido y la vegetación, ubicada debajo, presentaba signos de afectación y quemaduras.
Al llegar al primer arroyo del manantial, el agua no se ve transparente ni se percibe el olor a vegetación característico de la zona. Predomina el olor a combustible; el agua presenta una tonalidad café y una consistencia grasosa.
