(El Universal)
Zacatecas, Zac.- El hallazgo de siete cuerpos en los límites de Aguascalientes y Zacatecas ha revelado nuevas tácticas del crimen organizado: el abandono de cadáveres en zonas limítrofes de dos entidades como parte de una estrategia criminal, así como la elaboración de cédulas de búsqueda apócrifas de sus propias víctimas, que las difunden como instrumento noticioso para generar impacto social mediático.
En un análisis para El Universal, el experto en seguridad pública y temas de delincuencia organizada, Rafael Cortés Medellín, señala que estas nuevas acciones del crimen “son muy graves” y pueden tener muchos objetivos, “desde generar incertidumbre, confusión, pugnas entre autoridades, desorden institucional y territorial, incluso, puede ser una forma no sólo de desacreditar, sino también de presionar a las autoridades (…) Lo cierto es que aquí todos pierden, menos el crimen que busca control e impunidad”.
Advierte que, si este “modus operandi” fue positivo para la delincuencia, se corre el riesgo de que se replique en otras entidades. “Parece que sí resultó, se logró que la sociedad se indignara, se confundiera, además del descrédito de la autoridad y mayor desconfianza en la función policial”.
Señala que eso “cae en la perversidad, porque se armó una estrategia lucrando con el dolor de las familias de los desaparecidos”.
El fiscal Cristian Camacho Osnaya dijo que cerca de las 9 de la mañana del 1 de mayo tuvo el reporte de la localización de siete cuerpos -cinco hombres y dos mujeres- en límites de Zacatecas y Aguascalientes, como el hecho fue en la comunidad de Mesillas, municipio de Tepezalá, la investigación quedó a cargo de Aguascalientes.
Las alertas se encendieron en la fiscalía zacatecana después de la 1 de la tarde, cuando acudieron tres familias que buscaban a dos hombres y una mujer, no se conocían entre ellos, pero fueron angustiadas porque vieron los rostros de sus familiares en fichas de búsqueda en las redes sociales y querían conocer la identidad de los cuerpos de Tepezalá.
