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FLORIDA, Chile.- En medio de amenazas, agresiones y ataques, bomberos, militares y voluntarios siguen trabajando el jueves para extinguir los graves incendios que, en tan solo cinco días, ya han arrasado con más de 45.000 hectáreas en Chile. Mientras, la cifra de fallecidos y heridos sigue al alza a la medida que se intensifican las operaciones de limpieza y retirada de escombros.
Las llamas mortales han reducido a cenizas extensas zonas de bosques y pueblos y han dejado un rastro de destrucción de vehículos quemados, viviendas destruidas y animales carbonizados.
Todo indica que, pese que algunos lugares presentan mejores condiciones, como Lirquén, las víctimas y los estratos seguirán en curva ascendente.
Las autoridades informaron el jueves que el número de decesos ascendió a 21 y, los lesionados, a 305. Las viviendas destruidas por los voraces fuegos ya totalizan 878, mientras que las personas albergadas se elevaron a 625, la gran mayoría de ellos en la región del Bío Bío, la más afectada. Hasta el momento, se contabilizan más de 20.400 damnificados.
Varios operativos de búsqueda y remoción de escombros han identificado además “restos óseos” en diversas comunidades, que han sido enviados a pericias para averiguar si son humanos.
“Los bomberos y carabineros se sacaron la mugre. Fue la primera vez que los vi llorar a ambos”, dijo a The Associated Press Pamela Crisostomo, presidenta vecinal de un barrio de Lirquén.
De acuerdo con vecinos y residentes de las localidades más afectadas por los incendios , todavía hay personas desaparecidas. Pero las autoridades no han divulgado una cifra oficial de posibles nombres, debido a que apenas empezaron la víspera el trabajo de contabilización de daños y afectaciones.
