[EFE]
Ciudad de México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció este domingo su último Informe de Gobierno en un acto que contó con sus elementos preferidos: un baño de masas con el aplauso de decenas de miles de simpatizantes en el Zócalo capitalino.
Desde muy temprano, los accesos a la Plaza de la Constitución se empezaron a abarrotar con la llegada de cientos de autobuses que traían a seguidores del mandatario desde distintos puntos del país y que se unían así al grueso de simpatizantes que acudieron a pie desde los barrios de Ciudad de México.
López Obrador destacó que se va “con la conciencia tranquila” por entregarle “las bases de la transformación” y los pendientes a su sucesora, Claudia Sheinbaum, el 1 de octubre.
“Amigas y amigos, como es sabido, estoy por terminar mi mandato y quiero confesar aquí, en la plaza principal del país, en la principal plaza pública de México, en este Zócalo donde tantas veces nos concentramos durante nuestra lucha por la democracia: me voy a jubilar con la conciencia tranquila y muy contento”, declaró.
El mandatario ofreció cifras triunfalistas, como un crecimiento promedio anual del 1% del producto interior bruto (PIB) en su gestión, la salida de 5 millones de personas de la pobreza, y una reducción del 18% en el promedio diario de los homicidios, de 101 a 83.
También reportó que el salario mínimo subió por encima del 100% bajo su Administración y que ahora la diferencia entre el ingreso de los más ricos y los más pobres es de 15 veces en promedio, frente a la proporción de 35 durante el sexenio de Felipe Calderón.
Por ello, manifestó que “en primer término”, nada lo “hace más feliz que haber logrado con el apoyo de millones de mexicanos, reducir la pobreza, y la desigualdad en el país”.
“Me voy también tranquilo porque a quien entregaré la banda presidencial, por mandato del pueblo, es una mujer excepcional, experimentada, honesta, y sobre todo de buenos sentimientos, de buen corazón”, expresó entre gritos.
