(El Universal)
Puebla, Pue.- En medio de un clima marcado por hechos violentos cada vez más crueles, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, lanzó un fuerte y doloroso reclamo contra la ola de sangre que, afirmó, mantiene a la población viviendo con miedo permanente.
Durante la homilía dominical, celebrada ante decenas de familias, el arzobispo no ocultó su preocupación por la violencia que sacude diariamente a la entidad y al país.
“Cada día amanecemos con el sobresalto, con el ‘Jesús en la boca’, preguntándonos qué nueva masacre ocurrió, a quién asesinaron, si no fue atacado uno de nuestros seres queridos o algún conocido”, expresó.
Al señalar que las escenas de violencia se repiten de manera constante y los actos criminales muestran niveles de brutalidad cada vez mayores. “¿Qué está pasando con nuestra humanidad? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar?”, cuestionó.
En el marco del Día del Amor y la Amistad, recordó que la vida es un don otorgado por Dios y que el ser humano fue creado con libertad, inteligencia y capacidad de amar.
Monseñor hizo un llamado urgente a frenar la espiral de violencia y a reflexionar en este tiempo previo a la Cuaresma sobre el rumbo que está tomando la sociedad.
La madrugada del pasado sábado 14 de febrero ocurrió una balacera en los accesos de un bar en la ciudad de Puebla, la cual dejó tres muertos y cinco heridos.
El ataque armado se dio en la zona comercial de Angelópolis, enfrente del establecimiento conocido como “Sala de Despecho”, cerca de la Estrella de Puebla, una rueda turística emblemática de la ciudad.
De acuerdo con informes de la Fiscalía General del Estado de Puebla, los hechos violentos se dieron en un ataque directo, resultando en el fallecimiento de dos hombres y una mujer, identificados como Gisele Ortiz Carreto, de 33 años; Manuel Esteban Campana, de 28 años; y Joaquín Wirthy, de 34 años.
