Leonel Mora
[San Luis Hoy]
Los campos de cultivo soledenses, antes numerosos y llenos de flores de cempasúchil en desarrollo durante estas fechas, hoy lucen transformados en viviendas, abandonados o sin el amarillo característico de la temporada.
En la cabecera municipal, sólo un predio persiste en la siembra de esta flor tradicional, cuyos cultivadores se muestran cautelosos respecto a las ventas. Lamentan que, año con año, la demanda parece disminuir y no prevén un aumento significativo en el precio, aunque desde ahora hay clientes que, esporádicamente, preguntan por
la producción.
Los agricultores consideran que quizá ha faltado difundir las tradiciones del Día de Muertos entre generaciones más jóvenes, cada vez más inclinadas a celebraciones como
el Halloween.
o las “marchas zombies”, actividades que se relacionan más con el terror que con el respeto y la memoria de las personas fallecidas.
Hace una década era común ver sembradíos de cempasúchil y de otras flores como la llamada “garra de león” en zonas agrícolas ubicadas junto a vialidades como Melchor Ocampo, Valentín Amador, Libertad o en la lateral del Anillo Periférico oriente, hoy Circuito Potosí, y su cruce con la carretera a Rioverde.
Actualmente, uno de los pocos campos cultivados subsiste en la calle de Miguel Negrete, a unos 100 metros al norte del bulevar del río Santiago, como testimonio de una práctica agrícola que se resiste al avance de la urbanización.
