Flor Martínez
[San Luis Hoy]
El segundo libro de Leyendas Soledenses estará integrado por 20 leyendas de este municipio; cinco surgieron del concurso que lanzó el cronista municipal Amado Juan Sánchez Cabrera.
El primer lugar lo obtuvo la leyenda “El Nicho de Sebastián Amador”, de Víctor Hugo Rodríguez Loredo, que describe un nicho de cantera que existió por más de 150 años en la calle Libertad de Soledad.
Ese monumento era visitado por muchas personas que le dejaban veladoras y reliquias porque decían que les hacía milagros. El premio fue de cinco mil pesos en efectivo.
El segundo lugar fue para “El Catrín de la Palma Grande”, cuya leyenda detalla la existencia de una palma grande que existió hace tiempo en las calles de Soledad, junto había un terreno que se usaba como sembradío y donde se apareció al encargado un catrín, mencionándole que ese era el terreno, para luego desaparecer.
Al cabo de unos días, la persona murió del susto; la autoría es de Maty Cerda Rodríguez, quien ganó tres mil pesos en efectivo.
El tercer lugar lo obtuvo “El Chandengue”, un relato que se desarrolló en Palma de la Cruz y narra una historia de 1990 sobre un grupo de jóvenes que acudieron a una fiesta de quince años y, a su regreso, se toparon con algo extraño que invadió su vehículo, un ambiente que describieron como muy pesado. La leyenda fue escrita por Francisco Javier Cázares, quien recibió dos mil pesos en efectivo.
Al respecto, el cronista municipal destacó que investigó el resto de las quince leyendas que formarán parte del segundo ejemplar.
Dijo que con esta obra se busca acercar a la población a la lectura y al conocimiento de parte de la historia del municipio a través de narraciones y relatos ciudadanos sobre acontecimientos pasados.
