[EFE]
Gracias al oro del sablista Pavel Graudyn, el himno de Rusia volvió a sonar en un Mundial absoluto por primera vez desde que el Comité Olímpico Internacional (COI) recomendara a las federaciones internacionales levantar el veto a los símbolos rusos, un proceso que no será automático en todos los deportes y que Ucrania ha impugnado.
Graudyn, nacido en Moscú en 2006, tenía 8 años cuando la Agencia Mundial Antidopaje empezó a investigar a su país por el caso de dopaje de estado que terminaría con su exclusión de los Juegos de invierno de Pieonchang 2018 y Pekín 2022 y los de verano de Tokio 2020. Los atletas rusos no podían participar por su país, sino como representantes del Comité Olímpico Ruso (COR).
Tenía 15 años en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, y la sanción por los casos de dopaje quedó prolongada, en octubre de 2023, por una nueva condena internacional a causa del conflicto bélico, ahora más severa: los atletas rusos pasaban a competir en calidad de atletas individuales neutrales. Esa condena seguía en vigor hasta el 7 de julio, cuando el COI decidió levantar la suspensión al COR.
El motivo concreto de la sanción era la integración en el COR de instituciones y atletas entendidos como rusos de las regiones ocupadas de Ucrania, como Luhansk o Donetsk. Ahora, el COI asume que Rusia ha renunciado a ese proceso, por lo que vuelve a cumplir con su normativa.
