[Agencias]
El campeón está vivo. El París Saint-Germain logró avanzar a octavos de final en un duelo donde el Mónaco los llevó al límite y demostró que tiene material para ser un duro contendiente en las próximas ediciones del torneo.
La fragilidad de la clasificación quedó patente en el tramo final, cuando, con un jugador menos, Teze consiguió el empate en el 92 y tres más tarde Faes falló por centímetros el gol que habría forzado la prórroga.
Si en la ida los defensores del título firmaron una remontada épica ante un equipo reducido por la expulsión de Golovin, a falta de 48 minutos, en el Parque de los Príncipes no mejoraron la imagen frente a un rival que también jugó con uno menos desde el 58.
Solo entonces consiguieron los parisinos dar la vuelta a un marcador que Akliouche había puesto cuesta arriba al borde del descanso y que allanaron Marquinhos y Kvaratskhelia en la segunda mitad.
La trayectoria de menos a más que augura una y otra vez Luis Enrique apoyándose en el ejemplo del pasado curso tarda en hacerse realidad, pero el equipo tiene tantos recursos que habrá que verle exigido por un rival de talla para conocer si el bache que atraviesa es circunstancial como repite el técnico o más estructural.
Si el buen juego todavía no aparece en un equipo mermado por las lesiones, que añora al Balón de Oro Ousmane Dembélé y al español Fabián Ruiz, pilar del centro del campo, el espíritu de lucha no ha abandonado a los del Parque de los Príncipes.
