Desde los once pasos se escribió la historia
de esta dramática final
[El Universal]
SANTO DOMINGO.- La medalla de oro sí llegó, pero con demasiado sufrimiento. Alison Veloz ejecutó de estupenda forma el penalti decisivo que dio a la Selección Mexicana Sub-23 el metal anhelado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, frente a una Colombia que se quedó a minutos de llevárselo.
Por cuarta ocasión consecutiva, el Tricolor conquistó la presea dorada en la justa regional (1-1, 4-2 en penaltis), confirmando su amplio dominio en esta disciplina.
Las mexicanas presionaban cada salida, en busca del error de la zaga colombiana; recuperaban el esférico y tejían jugadas que no lograban finalizar como esperaban. El arranque era intenso y con mucha intención.
México comenzó a perder, poco a poco, la intensidad mostrada en los primeros minutos del encuentro y también cedió el balón a sus combativas rivales.
En los segundos 45 minutos, las colombianas comenzaron a tomar la iniciativa y la búsqueda del arco de Celeste Espino fue constante. Las sudamericanas sumaron cuatro tiros a portería; las mexicanas, solamente uno.
La recta final del segundo tiempo tuvo oportunidades para ambas selecciones, pero ninguna encontró la forma de finiquitar el juego. Ana Mendoza se quedó cerca de abrir el marcador para México. La defensora tricolor probó desde fuera del área; sin embargo, Jimena Ospina le negó la anotación con una buena atajada.
Los tiempos extra se hicieron presentes y el drama se extendió. Con los penaltis a minutos de confirmarse, Ingrid Guerra aprovechó un contragolpe de Colombia, para marcar el 1-0 que parecía acabar con el sueño dorado de las mexicanas (118’).
Ya en el tiempo añadido, Mendoza le imprimió toda su alma al tiro libre indirecto que cobró desde casi media cancha, y la fortuna le sonrió. A Ospina se le escapó el balón en su intento por atraparlo y, además del gol, el error provocó un incontrolable llanto cuando llegó el momento de la tanda de penaltis.
Desde los 11 pasos se escribió la historia de esta dramática final. Espino atajó el disparo de Ibargüen, para acercar al Tricolor a la medalla de oro, y fue Veloz quien concretó la obtención de la presea. En cuanto el balón tocó la red, todas las futbolistas y el cuerpo técnico corrieron hacia Celeste para celebrar la ansiada medalla de oro.
