Se consagra en el super-G y regresa oficialmente a los Juegos Olímpicos
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BORMIO.- Franjo von Allmen se encogió de hombros e hizo un gesto con los guantes que dejó en claro que no sentía que su bajada hubiera sido lo bastante buena como para el oro. Tal vez ni siquiera lo bastante buena como para subir al podio. Luego sacó la lengua.
Pero alcanzó, incluso para hacer historia.
El suizo de 24 años se unió a la élite del esquí alpino al ganar el miércoles el super-G masculino para su tercera medalla olímpica de oro en los Juegos de Milán Cortina.
Von Allmen se convirtió en el tercer esquiador alpino masculino en ganar tres pruebas en unos mismos Juegos Olímpicos de Invierno. Los otros dos son leyendas del deporte: el francés Jean-Claude Killy, que ganó tres en los Juegos de Grenoble 1968, y el austríaco Anton “Toni” Sailer, triple ganador en los Juegos de Invierno de 1956 en Cortina d’Ampezzo, Italia.
Von Allmen fue el séptimo corredor en salir y encontró un rápido trayecto sobre una nieve cada vez más blanda con el aumento de la temperatura. Terminó con un tiempo de 1 minuto y 25.32 segundos. Superó al estadounidense Ryan Cochran-Siegle por 0.13 segundos, mientras que el también suizo Marco Odermatt se quedó con el bronce.
Es otra medalla olímpica para Cochran-Siegle, de 33 años, quien también obtuvo la plata en el super-G en los Juegos de Beijing 2022. También es otra medalla para su familia, después de que su madre Barbara ganara el oro en el eslalon en los Juegos de Sapporo 1972. Ahora estuvo en la grada.
Cochran-Siegle superó un virus estomacal camino a la plata, uno que lo golpeó con fuerza antes de la carrera de descenso, en la que terminó 18to. Contó que vomitó en la góndola y otra vez dos horas antes de la salida del sábado.
Para el super-G, se sintió recuperado.
Odermatt, cuatro veces campeón general de la Copa del Mundo, sumó el bronce a la plata que logró en la prueba por equipos. El fin de semana fue cuarto en el descenso. Tras terminar como el décimo corredor en el trazado del super-G, Odermatt se agachó y empezó a negar con la cabeza. No estaba seguro de que su tiempo resistiera. No se imaginaba que las condiciones de la nieve harían difícil que alguien le arrebatara el bronce.
