Romario Ventura Ruiz
[San Luis Hoy]
La tercera etapa de la edición 39 de La Carrera Panamericana representó un duro golpe para el piloto potosino Ricardo Cordero y su navegante Marco Hernández, quienes partieron este domingo desde la Ciudad de México rumbo a Puebla con una ventaja importante en el tiempo acumulado. Sin embargo, cuando el equipo 399 Tactical GHR Motorsport buscaba administrar su ventaja y mantener el rumbo hacia una nueva victoria, una falla mecánica en la fuente de poder de su automóvil “El Malditillo” los dejó varados a un costado de la carretera, comprometiendo seriamente sus aspiraciones al título.
El contratiempo ocurrió después de que la tripulación saliera del servicio, cuando el motor dejó de responder durante uno de los tramos posteriores. La avería frenó la participación competitiva de una de las duplas más exitosas de los últimos años, que llegaba a esta edición con la ilusión de conquistar su octava corona. La falla representó un inesperado revés para Cordero, quien hasta ese momento contaba con una posición favorable para continuar la defensa de sus aspiraciones.
Con evidente tristeza, el piloto potosino reconoció el impacto que tuvo el incidente en el equipo. “Tenemos el corazón roto y el ánimo por los suelos”, expresó, al señalar que no se trató de un error de conducción, sino de una circunstancia adversa que complicó sus objetivos. Cordero admitió que, tras perder una cantidad considerable de tiempo, la posibilidad de obtener la victoria luce prácticamente imposible, aunque destacó el compromiso de su equipo y el respaldo de los aficionados que los acompañan a lo largo de la competencia. Pese al panorama complicado, el equipo de mecánicos encabezado por Flavio Laborde trabajará durante toda la noche para intentar reparar la fuente de poder de “El Malditillo”. La magnitud del daño mantiene las expectativas bajo reserva y será durante las primeras horas de este lunes cuando se conozca si existen condiciones para que el automóvil vuelva a la carretera.
