EFE
Nueva York.- España y Argentina cruzan su destino el domingo, en el estadio Metlife de Nueva York/Nueva Jersey, en busca de una corona mundial que consagre a La Roja, y con ella a Lamine Yamal, o despida con los máximos honores a Leo Messi, que jugará su último partido en una Copa del Mundo.
No hay mejor partido posible que esta final que hace realidad la ‘non nata’ Finalissima, que se iba a disputar en Catar en marzo y acabo cancelada tras los ataques de Estados Unidos a Irán y la posterior respuesta de la República Islámica contra los aliados estadounidenses de la zona. Pero ahora va en serio, el campeón del mundo y de América contra la campeona de Europa.
Dos potencias futbolísticas que han ido creciendo a lo largo del torneo para llegar a la final llenas de confianza. España, tras una exhibición colectiva contra Francia. Argentina en pleno éxtasis de remontadas, culminado con un nuevo milagro y esta vez frente a Inglaterra.
Ha tenido que hacer verdaderos equilibrios la campeona del mundo para mantener la corona sobre la cabeza del ‘rey Leo’. Porque esa ha sido la auténtica motivación de este grupo, llevar a su capitán hasta el partido por el título, el que definitivamente debe consagrarlo como el mejor de la historia.
España, que ha tenido que cambiar el guion con el que conquistó la Eurocopa, ha optado por el control frente al vértigo. Sin el deslumbrante juego de extremos, ni Lamine Yamal ni Pedri en su mejor momento, Luis de la Fuente apostó al colectivo y ha obtenido la mayor recompensa posible.
Con decisiones difíciles incluidas, como sentar en el banquillo a Pedri, De la Fuente ha construido una obra colectiva, de nuevo con un Rodrigo Hernández imperial, que se asemeja a la de Vicente del Bosque en Sudáfrica. Aquel año 2010, la votación del Balón de Oro castigó el juego de asociación de La Roja. Era muy complicado elegir entre Xavi Hernández o Andrés Iniesta… así que se lo llevó Messi.
Y dieciséis años después, ahí sigue el 10, no sólo sobreviviendo, sino como claro candidato a Mejor Jugador del torneo.
