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Kevin Durant lleva 18 temporadas en la NBA, 19 si se cuenta la que se perdió mientras se recuperaba de una rotura del tendón de Aquiles. Y en muchas de esas temporadas, había claros favoritos en la carrera por llegar a las Finales de la NBA cuando el calendario pasaba a marzo.
Esta temporada no se siente así. Todo parece muy abierto, con una gran cantidad de aspirantes al título muy realistas en ambas conferencias. Y Durante —parte de un equipo de los Rockets de Houston que parece ser uno de esos clubes contendientes— tampoco se queja de ello.
“Gracias a Dios por los segundos topes y los primeros topes”, comentó Durant.
Cuesta imaginar que esas palabras se hubieran dicho hace unos años, pero aquí estamos. Y con el actual convenio colectivo y los “aprons (topes)” —niveles de nómina que, si se superan, limitan seriamente las opciones de un equipo para mover y adquirir jugadores—, es difícil rebatir la postura de Durant.
Detroit (probablemente de forma inesperada) y el campeón defensor Oklahoma City (como se esperaba) se han despegado un poco en la cima de las conferencias Este y Oeste. Los equipos que van segundos ahora mismo —Boston en el Este, San Antonio en el Oeste— tienen que considerarse sorpresas en cierto nivel, dado que los Celtics no han contado con Jayson Tatum y que los Spurs no han ganado una serie de playoffs desde que Victor Wembanyama tenía 13 años.
