
Romario Eliud Ventura Ruiz
[San Luis Hoy]
El autódromo Emerson Fittipaldi se convirtió en el escenario de una jornada inolvidable, donde el clima cambiante entre calor, sol y lluvia fue el marco perfecto para la gran final de la Súper Copa. Entre la multitud de aficionados que abarrotaron las gradas, el piloto potosino Ricardo Cordero, conocido como el “GOAT” del rallismo mexicano, debutó en la categoría GTM Light y regaló una actuación llena de emoción y aprendizaje.
Cordero, quien se estrenó en esta categoría, no llegó con la presión de ganar, sino con el deseo de disfrutar cada momento detrás del volante. “Me recuerda a mis inicios y eso lo estoy disfrutando,” comentó. Y vaya que lo disfrutó. Partiendo desde el sexto lugar en la parrilla, el piloto mostró su maestría para adaptarse rápidamente a las condiciones cambiantes de la pista.
La carrera no fue fácil. La lluvia apareció inesperadamente, transformando el asfalto en un desafío para todos los pilotos. Sin embargo, esto no intimidó a Cordero, quien remontó posiciones con una destreza que recordó por qué es una leyenda en el mundo del rallismo. Antes de la mitad de la competencia, ya lideraba su categoría, gracias al apoyo técnico del anvi Motorsport y los consejos de Víctor Barrales Jr.
Cuando la pista comenzó a secarse, Cordero entró a pits para un cambio de neumáticos, pero las cosas se complicaron. Un problema con el radio desconectado y las condiciones traicioneras del asfalto hicieron que las últimas vueltas fueran un verdadero reto. A pocos giros del final, un charco en la pista lo sacó del trazado, pero eso no opacó su entusiasmo ni su experiencia.
“Así son las carreras,” reflexionó con una sonrisa al final de la jornada. Agradeció al equipo de Barrales, al Team GHR Motorsport 399 Tactical, por hacerlo sentir como en casa. “Me voy sumamente contento de Mérida,” concluyó.