El equipo del Principado logró empatar al final del partido
[EFE]
Redacción deportes.- Un penalti concedido gracias a la intervención del VAR en el último suspiro del partido permitió al Mónaco arrancar un punto ante el Manchester City (2-2) asentado en el bisturí de Erling Haaland, pero que no supo traducir su dominio en más ventaja y acabó enredado en el Luis II.
No se le da bien ese estadio al equipo de Guardiola, que hace ocho años cayó en octavos de final contra un Mónaco que contaba entonces con Kylian Mbappé y Radamel Falcao.
Ahora las cosas parecían más fáciles frente a los del Principado irregulares, sin brújula y, por si fuera poco, privados de hasta ocho de sus mejores jugadores, con el entrenador Adi Hütter en la picota.
Tantas eran las urgencias del Mónaco, que ya llegaba con una derrota, que el técnico austríaco tuvo que tirar de Ansu Fati, dejando de lado el calendario de paciencia que seguía hasta ahora. La primera titularización del atacante cedido por el Barcelona, autor de cuatro goles en sus tres primeros partidos con la camiseta del Principado, no le permitió brillar.
El Luis II volvió a ser un fortín. El Mónaco sólo ha perdido en su recinto uno de los últimos catorce partidos europeos, en una racha que contrasta con el juego que demuestran esta temporada.
Frente a un Mónaco asustado, que temía por encima de todo recibir una paliza que agravara todavía más su delicada situación, el City se colgó de Haaland.
No era fácil encontrar fluidez entre la maraña de efectivos que dispuso Adi Hütter para proteger a Philipp Köhn, pero los de Pep Guardiola contaban con la eficacia de su estrella.
