[EFE]
Países Bajos encontró ante Serbia el sello de Xavi Hernández en una secuencia de treinta pases que culminó Zirkzee para resolver un partido incómodo (2-1), sumar una victoria trabajada y cerrar invicta el primer parón del técnico español, con dos triunfos y dos empates en sus cuatro primeros encuentros al frente de la selección ‘oranje’ en la Liga de Naciones.
La acción que decidió el encuentro, en el minuto 72, condensó la versión que persigue el técnico español: paciencia, movilidad y dominio de la pelota hasta encontrar el espacio. Sin embargo, todavía fue una aparición aislada dentro de una actuación irregular, marcada por cambios bruscos de ánimo y largos periodos en los que Serbia hizo tambalearse al equipo neerlandés.
El combinado dirigido por Xavi tiene un problema: carece de la continuidad necesaria para no vivir rodeado de sobresaltos. Es un equipo por momentos bien construido hacia delante y, en otros, desconectado de la realidad. Y, pese a contar con Van Dijk (cumplió 100 partidos) como uno de los mejores cerrojos del mundo, en ocasiones se muestra demasiado vulnerable en defensa.
Serbia, que contaba por derrotas sus tres duelos, supo aprovechar las debilidades de Países Bajos. Esas desconexiones, especialmente visibles durante la primera parte, generaron muchos problemas al combinado ‘oranje’, que pasó de la felicidad por concretar su dominio con un tanto de Koopmeiners a la media hora al agobio tras el empate casi inmediato de Cvetkovic y el dominio serbio hasta el descanso.
Los antecedentes eran muy cercanos: la caída ante Grecia durante una primera parte que terminó con un 2-0 en contra y la posterior resurrección hasta empatar sobre la bocina. En aquel encuentro, Xavi realizó demasiados cambios en su alineación y necesitó introducir tres sustituciones en el descanso para devolver la cordura a su equipo.
