Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
El regreso a la rutina tras las vacaciones, los gastos acumulados y la presión por “empezar bien el año”, pueden detonar un malestar emocional que muchas personas confunden con una simple tristeza pasajera. Sin embargo, detrás de lo que suele llamarse “depresión post-vacaciones” pueden ocultarse síntomas de un trastorno depresivo que ya estaba presente y que requiere atención profesional.
El coordinador de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Alfredo Meza, explicó que la depresión, como trastorno mental, se caracteriza por un malestar clínicamente significativo que va más allá de una reacción emocional. Entre sus principales manifestaciones se encuentran la pérdida de interés o placer por actividades que antes resultaban satisfactorias, tristeza la mayor parte del tiempo, alteraciones del sueño, cambios en el apetito —ya sea aumento o disminución, aislamiento social y dificultades para mantener la rutina diaria.
