Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
Los tapones comenzaron a hacer sus estragos en el drenaje de la calle Mier y Terán, en el Centro Histórico, y producen una pestilente fuga de aguas negras, que afecta a locatarios y a toda la zona.
Se trata de una de las vialidades olvidadas por el presupuesto estatal en la reconstrucción de calles que facilitó la peatonización, la red de drenaje ya alcanza los 80 años.
El único mantenimiento que ha recibido el drenaje de la calle Mier y Terán, ocurrió durante el gobierno estatal de Horacio Sánchez Unzueta, cuando fue necesario crear soluciones pluviales a la reconstrucción de la calle Hidalgo.
Entonces se diseñó con un nuevo piso, todo un sistema de drenaje modernizado, redes de agua potable actualizadas, conductores de cables de energía eléctrica, telefonía, televisión por cable y transmisión de datos, y una solución pluvial que acabó para siempre con las inundaciones que usuarios de transporte y comerciantes padecían cada temporada de lluvias.
Sin embargo, han pasado otros gobiernos que dieron mantenimiento a vialidades y las calles Julián de los Reyes, Mier y Terán y Guajardo han quedado en el olvido.
De estas redes, la de Mier y Terán ya cumplió su ciclo, y las aguas residuales apestan el aire en las tiendas ubicadas en de la calle Hidalgo y la calle Ignacio Allende.
