Rolando Morales
[San Luis Hoy]
El doctor Jonathan Abraham Quintero García, presidente del Consejo Hídrico Estatal e investigador de El Colegio de San Luis, señaló que las crisis hídricas en México suelen entenderse erróneamente como simple escasez física de agua, cuando en realidad se producen principalmente por factores sociales como la desigualdad territorial, el modelo urbano-industrial de alta extracción y una crisis de gobernanza.
En el marco del ciclo de pláticas realizado por la Asociación Geohidrológica Mexicana A.C. explicó que, aunque sí existe una disminución progresiva del agua dulce, los estudios realizados en distintos casos del país muestran que el problema central es la forma en que se administra el recurso.
Indicó que las crisis hídricas se sostienen en tres componentes principales: escasez, desigualdad en el acceso y mala calidad del agua, lo que también genera consecuencias en la salud pública.
En el caso del Valle Metropolitano de San Luis Potosí, detalló que la ciudad se ubica en una cuenca endorreica y depende principalmente de dos acuíferos: uno somero y otro profundo. Sin embargo, advirtió que la sobreexplotación ha obligado a perforar pozos a más de mil metros de profundidad, lo que evidencia un deterioro creciente de las fuentes subterráneas.
Quintero García precisó que el 76% de la población se abastece del acuífero profundo y el 24% restante de cuatro presas: El Realito, El Potosí, El Peaje y San José. Subrayó que estas fuentes presentan problemas importantes, como fallas constantes en El Realito y contaminación por lirio y coliformes fecales en San José.
También alertó que existen 1 mil 619 pozos registrados en la zona metropolitana, pero el 92% son privados y solo el 8% públicos, lo que refleja un desequilibrio estructural y un modelo de acceso privatizado derivado del sistema de concesiones instaurado con la Ley de Aguas Nacionales de 1992.
Además, criticó el crecimiento urbano desordenado impulsado por intereses inmobiliarios, el cual ha avanzado hacia zonas estratégicas como la Sierra de San Miguelito, principal área de recarga hídrica. Esto ha provocado impermeabilización del suelo, menor recarga de acuíferos e inundaciones, mientras la población continúa padeciendo escasez diferenciada.
