Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
Problemas de falta de sueño, dolores musculares, caída de las piezas dentales, disminución drástica de la esperanza de vida, problemas cerebrales y de aprendizaje, pudieran ser sinónimo de niveles elevados de arsénico en la sangre, flúor y cualesquiera metales pesados contenidos en el agua subterránea que beben, advirtió Antonio Chalita Manzur, presidente local de la Federación de Colegios de Profesionistas.
Precisó que a estas fechas ya es imposible tomar el agua subterránea para consumo humano, cuando en la década de 1980 y todavía algo de 1990 era común.
El también expresidente del Colegio de la Profesión Médica, agregó que las altas concentraciones de flúor en el agua, y por consecuencia la fluorosis como enfermedad, de inmediato causan caries en los niños y adolescentes; la intoxicación por plomo puede causar una enfermedad que se llama saturnismo que provoca dolores abdominales inexplicables y retardo en el aprendizaje de los niños; el arsénico puede llegar a ocasionar los mismos problemas, a los que se agregan falta de apetito, desnutrición, falta de aprendizaje, hipersomnia diurna (mucho sueño a lo largo del día) y otros síntomas producto de ingerir ese tipo de metales.
Aclaró que obviamente disminuye la esperanza de vida, y con ella también la calidad de vida.
Comentó que los mantos freáticos se encuentran cada vez más profundos y si antes se extraía el agua de cien o 200 metros y después a 300, ahora a esa profundidad ya no hay agua, y entonces se tiene que excavar más profundo para extraer algo más de agua potable, y aumenta la dificultad para obtener agua de buena calidad.
Dijo que probablemente en 2023 sí funcionó de manera adecuada la extracción de agua subterránea como medida emergente para mitigar los efectos de la sequía, y compensar la ineficiencia del acueducto de la presa El Realito, pero no es líquido de buena calidad, y como tal no tiene por dónde se le pueda considerar que es una solución.
